Ikebana abrió sus puertas en el año 2003. Después de trabajar varios años en Caldea, decidimos construir nuestro propio camino, para poder ofrecer al cliente el mejor trato, el ambiente idóneo para desconectar del ruido, del estrés, y del mundo por unos  instantes… Nuestro principal deseo no es tan sólo ofrecer al cliente un trato personalizado, también queremos que se sienta mimado porque queremos lo mejor para él: tranquilo porque nuestro lema es la máxima discreción, y feliz porque para nosotros lo más importante es cubrir sus necesidades en cuestiones de belleza y bienestar con sinceridad e implicación.

Cada cliente es un mundo y, en Ikebana, luchamos  para que cada mundo sea mejor.

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